Como Recuperar a su mujer en 48 horas.

Muchas veces, Ud. Varón, se habrá sorprendido al ver que en las películas las hermosas y arriesgadas damitas, pondrían de manifiesto un insaciable deseo sexual, aún en situaciones poco claras, o más que nada, inverosímiles.

Cómo entender a la inquietante rubia que en “Atracción Fatal” se encendía por la pasión mientras se despatarraba en la resbalosa mesada de la cocina, sin importarle que su pelo se acariciara nauseabundamente con los platos engrasados que aguardaban ser enjuagados desde la noche anterior….

Cómo imaginar siquiera, poder seducir a una mujer en una oscura y sinuosa callecita de Buenos Aires y hacerla explotar de placer mientras una lluvia cloacal empapara su rostro y su cuerpo rodara por el lodo, el fango y algún sorpresivo regalito canino… Está clarísimo: eso puede sucederle a Kim Basinger, a quien le da ganas ante cualquier propuesta o fantasía que le brinde su imaginativo galán, con el que se endiablaba en tan sólo nueva semanas media…

Seamos realistas: Ud. no es Mickey Rourke, lo cual no lo descalificaremos, para enfrentar el hecho de que su mujer no acepta siquiera hacer el amor en el lado equivocado de la cama…

¿Qué sucedió? ¿Dónde quedó la ardiente mujer que, por ejemplo, en la adolescencia, se habría jugado por Ud. hasta el punto de desnudarse en el living de su casa con la familia uñita en la otra sala? ¿O aquella que conoció en una oficina pública y le permitió que le desabrochara la camisa mientras la cola de los que esperaban crecía? Si quiere jugar con su nostalgia, bien puede recordar aquella tarde del primer encuentro, cuando sentados en la última fila del cine de barrio se olvidaron de mirar la película…

Aleje los recuerdos, porque ahora, será mejor no soñar con atacarla mientras plancha o cocina; ella marcará el 101, y a usted le costará caro el abogado… No intente llegar tarde a una aburrida fiesta, ella lo dejará solo en la casa, ya que por nada del mundo le permitiría que la despeinara…

En definitiva, más allá de sugerir alguna que otra idea rara, la situación habrá llegado a un punto donde Ud. no pueda decidir la hora para un encuentro, sin que por ello reciba la denominación de machista perverso.

No se desespere: su mujer, es mucho más audaz aún de lo que Ud. cree; sin que eso signifique que se deshace de amante en amante. La verdad es otra, y es que lamentablemente, puede estar temporalmente confundida, víctima de la información y consejo que suministran las revistas pseudofeministas que circulan por ahí.

Imagínese nomás: Ud. es calificado como un gusano asqueroso –enemigo público Nº 1-, culpable de la postergación de la vida de la lectora amiga. No se sorprenda entonces, si un día, avisada su mujer de sus lascivas inclinaciones, Ud. le pide que le pele una banana para el postre y ella lo pincha con un tenedor, y no precisamente en la mano…

No vaya a creer que la formación de una guerrera estratégica es cosa fácil de aprobar. Además del lavado de cerebro, las brillantes ideólogas se ocuparán de enfrentar a la señora/ita con las más seguras de todas las castidades. Le muestran fotos de modelos de mujer –que aseguran es la que vuelve locos a los hombres- y le dan las indicaciones precisas para –muertas de hambre- lograr alcanzar los objetivos planteados. Resulta que después de querer conseguir el cuerpo de Jane Fonda en cuarenta y ocho horas, la cola sigue caída y la ropa apretando; entonces ella se mira al espejo, y desilusionad ella no podrá decir ni mu, y después de llegar a un acuerdo, a lo mejor, podrán revisar la revista juntos. Así, ella se dará cuenta de que a los hombres les gusta más una mujer algo rellenita. Se mirará al espejo, y seguramente, para cuando Ud. regrese del trabajo, lo espere con una sonrisa en una bañera llena de espuma a la cual será invitado…

Pero para evitar que esa noche memorable no sea sólo un espejismo que se produce una vez al mes, lo ideal es que comience a recordar las tácticas que usted, viejo zorro del desierto supo poner en práctica en aquellas épocas en que era un soldado siempre dispuesto a arrojarse de cabeza en la trinchera con tal de cumplir su misión. Ella –haga memoria- tenía un punto débil. Todos lo tenemos. El problema es acordarse dónde demonios estaba. ¿Era acaso detrás de la oreja? ¿O su talon de Aquiles era –valga la redundancia- el idem de ídem? Es muy importante que usted logre arrancarle las telarañas a ese recuerdo, de otro modo será lo mismo que intentara declararle la guerra a otro país sin contar con un arma secreta. Una vez descubierto ese tesoro olvidado, utilícelo en el momento oportuno ¡Ojo! Esto no significa en cualquier momento si no todo lo contrario. Es quizás cuando ella menos lo espera, y si el factor sorpresa actúa como lo indica la lógica, tal vez usted se encuentre con que ha logrado conquistar todos los objetivos propuestos sin sufrir bajas. Eso sí, después convénzala a ella de que recuerde sus puntos débiles (los de usted). Ganar siempre es muy pero muy aburrido…

Revista Playboy

No hay comentarios:

Publicar un comentario